Cuando descubrimos el potencial del amor
Nos damos cuenta de que amamos sin límites, sin condiciones, sin cronologías…
Somos felices en cuanto vemos la felicidad en los demás,
aunque hagamos contraste con nuestro descontento.
Sabemos que la vida se asemeja más a un círculo,
en vez de ser una línea recta que en realidad nos aleja.
En la mirada se refleja todo, y aunque las palabras no se expresen,
hoy me puedo inspirar, aunque me silencie con una sonrisa.
Estoy feliz aunque no pueda estar del todo contento.
Pero soy feliz y a la vez puedo vivir.
Vivo porque amo y porque dejo de sobrepreocuparme.
El pasado, mi mejor maestro.
Entiendo más al amor porque lo disfruto día a día;
más allá de que muchas veces he llorado,
muestro la carne y lo humano,
de lo que no me avergüenzo, y de lo que estoy orgulloso.
Amor, quiero que sepas que aprendí tanto de vos
que aunque ahora quiera mostrarte como a Dios, como lo irrepresentable,
sabé que en mi corazón muchas veces tuviste caras,
y que a muchas de ellas las llevo por siempre y para siempre,
en la memoria, en muchos buenos recuerdos.
Muy lejos de lo bipolar,
estoy feliz, aunque descontento.
Estoy feliz, y sólo eso cuenta;
porque el descontento es apenas notable,
sólo se hace consciente cuando escribo,
y si dejo de hacerlo en este momento,
comienzo nuevamente a creer y confiar en la felicidad.
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