En el descanso que uno se da después de haber tenido un largo día, se puede ver un mundo, que si bien es único de cada persona, existe, pero existe desde otra realidad, si se la puede llamar así. Cuando cerramos los ojos, queremos dejar de pensar en las persecuciones constantes que vivimos día a día; y si bien intentamos dormirnos, no alcanzamos a entrar en el verdadero sueño, si cruzamos la puerta a un mundo en el cual somos libres y felices; imaginamos, si se es correcto describirlo así, un lugar o más bien un paraíso, donde reina la alegría, donde no nos hace falta nada y donde la vida parece no acabar. Pero por más lindo que sea vivir en ese lugar, lamentablemente, como toda historia tiene un final.
Es maravilloso volar hacia esos horizontes, pero no podemos depender de ello para evadir la realidad. Por más dura y cruel que ha de tornarse, uno debe de poder ser fuerte para seguir de pie en esa lucha constante que parece no acabar. Con esto no quiero excluir nada, sino recomendar no quedarse siempre en el mismo lugar o simplemente no quedarse de vacaciones para siempre, pero tampoco hay que vivir la vida como una rutina diaria, que a la larga se torna muy pesada para nuestros hombres, y muchas veces es la causa fundamental de nuestro desinterés por las cosas que nos gustan.
La persona necesita su espacio propio, no es una maquina fabricada para estar en el constante trabajo, no dejo de tener en cuenta que no es fácil vivir con poco dinero en los bolsillos, pero tampoco es justo que vivamos el día, la semana y los años iguales.
Somos seres mortales. Con poco o mucho podemos disfrutar más de las maravillas del mundo, que no necesariamente son siete u ocho, eso depende de cada persona y no de los demás.
Nunca es tarde para reflexionar un poco más nuestra situación, como individuo o como persona. Individuo suena egoísta, pero primero estamos nosotros en la sala de espera, y si no estamos en óptimas condiciones, no podríamos, quienes lo hacen, ayudar a los otros.
Somos felices en cuanto no sentimos dolor ni angustia, pero la felicidad, siempre estuvo ligada a la infelicidad, es algo que no puede existir si no es de la mano de su opuesto, ni menos de un intermediario que equilibre la balanza. Este intermediario es un ser casi invisible que siempre está y siempre ha estado. No tiene una descripción específica, se lo puede ver como el mediador de las cosas entre lo real y lo imaginario, como así también entre otras que no es necesario aquí mencionar.
Yo no tengo una salida para cada uno, pero trato de dar lo mejor de mí para que no decaigan. En estos tiempos de depresión es donde mas uno necesita unas palabras que sean de aliento para levantar el ánimo y para que sean de sustento en el cual nos podamos apoyar. Escuchen tanto a su corazón, como a su cabeza y vean en donde se ponen de acuerdo. Toda diferencia, por más contraria que parezca, coincide en punto, y ese en ese punto donde deben tomar el desafío de decidirse por algo.
Con esto espero haber sido un punto más a tener en cuenta. Quizás no a todos les llegue de igual manera mis ideas, pero me conformo con que uno sea capaz de entenderlo. No piensen que se lo esta diciendo un desinformado, créanme que yo como ustedes, también he pasado lo mismo, y también como ustedes no es que lo haya superado, pero no por eso me dejo de dar por vencido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario